Ecosistemas acuáticos

 

Ríos
Los ríos de la entidad se caracterizan por sus regímenes erráticos e intermitentes, con escurrimientos medios anuales que registran fuertes variaciones de un año a otro. Sus caudales presentan intensas avenidas en los meses de verano y leves escurrimientos en los restantes; es precisamente esta característica la que los hace altamente productivos, ya que se asocia con los ciclos biológicos de las especies que los habitan. En Morelos hay siete ríos principales que, en términos generales, recorren la entidad de norte a sur, estos son los ríos Amacuzac, Tembembe, Tetlama, Apatlaco, Yautepec, Cuautla y Amatzinac (Contreras-MacBeath, 1995).

En un estudio realizado por Carrillo (1994) sobre la ictiofauna de los principales ríos del estado de Morelos, se encontró que a lo largo de su cauce éstos presentan marcadas variaciones tanto en su riqueza específica, como en la composición de las comunidades ícticas, situación asociada a gradientes altitudinales que, a su vez, traen consigo variaciones en la temperatura del agua, lo que habla de la complejidad de los sistemas ribereños de la región.

Lagos
Como ocurre con los ríos, para los lagos se distinguen dos tipos de ambientes: los de las zonas altas, que se caracterizan por sus aguas templadas (14-22 °C), y los de las regiones bajas, con aguas cálidas (22-32 °C). El grupo de las zonas altas lo conforman los lagos Zempoala, Compila, Tonatiahua, Acoyotongo, Acomantla, Quila y Hueyapan, del municipio de Huitzilac, ubicados dentro del Parque Nacional Lagunas de Zempoala. El grupo lacustre de las regiones bajas está representado por los lagos de Tequesquitengo, El Rodeo y Coatetelco, que se caracterizan por sus aguas ricas en nutrientes, lo que les confiere un enorme potencial para la producción pesquera. Dicho potencial desafortunadamente está siendo desaprovechado, ya que tanto en el lago El Rodeo como en el de Coatetelco no están presentes más de cuatro especies ícticas (tilapias, molis, platillas y carpas), de las cuales sólo las dos primeras son abundantes. En otras palabras, están siendo manejados prácticamente como monocultivos, con lo que se desaprovecha la productividad natural de este tipo de ambientes.

El verdadero valor de estos lagos radica en su carácter de reservas faunísticas, ya que en ellos habitan especies como el “mexcalpique” (Gyrardinichthys multiradiatus), pequeño pez endémico de la vecina cuenca del río Lerma, cuya presencia en Zempoala sugiere una antigua conexión entre los lagos y la citada cuenca.

Presas y bordos
Las estructuras de almacenamiento de agua del estado de Morelos se caracterizan por aguas turbias ricas en nutrientes, así como grandes fluctuaciones en sus volúmenes (figura 3.3). Se cuentan más de 120 embalses distribuidos por todo el territorio morelense, entre éstos, se observa toda una gama de condiciones ambientales y diversidad específica que van desde aquellos con ocho especies ícticas incluyendo la fauna endémica y de los que se obtiene abundante pesca, hasta los que, a pesar de tener agua de excelente calidad, no alojan peces debido a la falta de un desarrollo pesquero adecuado.

Una investigación realizada entre 1987 y 1990 en la subcuenca del río Nexapa (Contreras-MacBeath, 1991), tras evaluar 29 embalses desde el punto de vista de su diversidad, abundancia poblacional y características ecológicas, indica que el 52% de estos cuerpos de agua se encontraba en malas condiciones, 27.5% en la categoría de regulares y solamente el 20.5% en buen estado.

Manantiales
Los manantiales son, sin duda, los recursos acuáticos mejor aprovechados de la entidad, y tienen usos tan variados como la irrigación de grandes extensiones agrícolas, el consumo doméstico e industrial, el abastecimiento a centros piscícolas, la pesca y la recreación. Para Morelos se tienen registrados un poco más de 50 manantiales. Desde el punto de vista faunístico su valor es enorme, ya que representan refugios de agua permanentes y de alta calidad para ciertas especies amenazadas, tal es el caso del manantial Las Pilas del municipio de Jonacatepec, el cual destacaba hasta 1986 como una de las dos únicas localidades en el Estado donde se reportaba Poeciliopsis balsas, pequeño pez endémico.

 

Fuente: La diversidad biológica en el Estado de Morelos. Estudio del Estado. 2006

 

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